ACTITUD DE AGRADECIMIENTO: SIEMPRE DAR GRACIAS



Un gran escritor espiritual, Meister Eckhart, expresó con estas palabras consoladoras respecto a  la actitud fundamental de la oración: "Si en nuestra vida la única oración que hacemos es la de acción de gracias, en efecto eso sería suficiente".
 
Shakespeare se expresó con palabras fuertes para ellos que son desagradecidos! "Más doloroso que el diente de la serpiente es, el niño desagradecido".

El salmista nos recuerda una y otra vez de dar gracias: "Den gracias al Señor porque él es bueno, su amor perdura para siempre."   ¡Cuente el número de veces que el salmista nos recuerda y anima de dar gracias a Dios!  ¡Le sorprenderá el número de veces!

El apóstol Pablo no olvida esta "actitud de gratitud" que debe caracterizar la vida del seguidor de Cristo.   El fervoroso apóstol de los Gentiles nos reta a "dar gracias en todo momento".   Dios ama un corazón que se desborda de agradecimiento y él anhela colmarla de gracias.

En otro pasaje Pablo nos reta a ser humildes y agradecidos: "¿Qué tienes que no has recibido?"   Es una lección de humildad, ¡lo único que realmente tenemos que no nos ha dado Dios son nuestros pecados, pecados que libremente elegimos cometer contra el amor y la bondad de Dios!

Jesús por supuesto es el modelo de gratitud por-excelencia.   Vemos a Jesús dar gracias al Padre Celestial antes de hacer el estupendo milagro de la multiplicación de los panes y peces.  Lleno de compasión, Jesús sanó a los diez leprosos de esa terrible e incurable enfermedad, pero después expresó asombro y tristeza cuando sólo uno de los diez regresó alabando y agradeciendo a Jesús por el don de haber sido sanado.   ¡Los otros nueve, siguieron felizmente su camino sin una palabra de agradecimiento a Jesús!  Por cierto, el leproso que fue sanado que volvió era samaritano---¡perteneciente a una clase de personas que los judíos despreciaban!

El pasaje de la última cena en el Evangelio es el que mejor manifiesta una "actitud de gratitud", Jesús se dirige al Padre unas horas antes de su amarga pasión.

En la última cena, Jesús tomó pan lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo "Hagan esto en memoria de mía".  Por los últimos 2000 años los sacerdotes han estado realizando este mandato de Jesús cada vez que celebran la Santa Misa, "La Eucaristía"---¡la palabra Eucaristía realmente significa acción de gracias!

 Jesús le agradeció al Padre el poder celebrar la primera Misa de Jueves Santo y por dejar un memorial de su pasión, muerte y resurrección cada vez que se celebra la Santa Misa.  ¡Deberíamos estar infinitamente agradecidos cada vez que participamos en la Santa Misa!

A partir de hoy, debemos fomentar y cultivar una "actitud de gratitud" hacia Dios de quien procede todo lo bueno.  ¿Que tenemos que no hemos recibido de Él, excepto nuestro propio pecado?   ¿Por qué no empezar con estas cinco categorías de "Regalos" que Dios nos ha concedido gratuitamente y enseñemos a otros a ser agradecidos---¡especialmente padres enseñen sus hijos!

                    
En primer lugar, ¡la VIDA!  A dos niveles: natural y sobrenatural.  El hecho que Dios (quien es autor, origen y sustento de la vida) por medio de la gracia nos ha dado la vida humana y vida sobrenatural, nos debe motivar a cantar el cántico de alabanza que cantó el corazón poético, sensible y místico de San Francisco de Asís!  Nuestra vida pudo haber sido destruida en el horrible acto del aborto, o apagada por una bomba, o en trágico accidente automovilístico. Pero no fue así, Dios nos ha dado vida y la ha protegido. ¡ Aún más digno de nuestra gratitud es el regalo de la fe, de creer en Dios!

Segundo, ¡el ALIMENTO!   Cuando contemplamos a niños con el estómago hinchado, ojos hundidos y bracitos flaquitos como palillos, ¡cómo no elevar nuestros corazones en gratitud a Dios e igual hacer un esfuerzo para aliviar el dolor de aquellos que no tienen prácticamente nada!  Espiritualmente, ¡Dios nos alimenta con su Palabra y por el Sacramento de la Santísima Eucaristía, su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad!   ¡Eternamente te damos gracias Señor!                                                             


Tercero, ¡SANACION!  Gracias a Dios por la pericia y dedicación de aquellos en la profesión médica, que nos han guardado de una enfermedad grave y tal vez de la muerte.  Y con más razón,  ¡infinitamente te damos gracias Señor por sanar nuestra alma a través de tu suave toque y unción, por medio del sacerdote en el Sacramento de la confesión!  Jesús es el sanador herido que ha venido a sanar nuestras heridas, para que nosotros también aunque heridos podamos sanar a otros en este mundo roto.


Cuarta, ¡la AMISTAD!  Haz memoria de los muchos amigos que Jesús te ha enviado. Consuelo, compasión, la presencia, asesoramiento, a veces corrección fraterna, una sonrisa oportuna y una oración ferviente---estos son sellos distintivos de un auténtico amigo.  Pero aún más importante, Jesús expresó a sus apóstoles y a ti y a mi, el más íntimo deseo de su Sagrado Corazón: "Yo no les llamo esclavos sino AMIGOS!  Ciertamente Jesús es el amigo y el más fiel de los amigos.  A veces nuestros mejores amigos nos fallan.  ¡Pero Jesús es nuestro amigo verdadero que nunca nos fallará!                                            

Quinta, ¡ESPERANZA, FE, VERDADERA FELICIDAD!  Como seguidores de Jesús podemos empezar y acabar nuestro día con una esperanza renovada – a pesar de las pruebas, luchas, y también las faltas.  Despiadados son los sistemas políticos, las dictaduras y aquellos que calculadamente solo buscan ganar dinero.  Pero con Dios no es así.  En Él podemos poner toda nuestra esperanza, Él es digno de toda confianza, porque en Él se encuentra la verdadera felicidad.  ¡Así como sale el sol cada mañana, igual es el amor de Dios para cada uno de nosotros!  Dios es nuestra Roca, Fortaleza, sostén, Principio y Fundamento y la fuente de nuestra felicidad aquí en la tierra y en el cielo por toda eternidad.  Por esto, "Demos gracias al Señor porque su amor es eterno”.