TENTACIONES: ¡CÓMO VENCERLAS!



¡La vida es una lucha constante!   La Palabra de Dios nos advierte que si hemos decidido seguir al Señor entonces debemos prepararnos para la batalla.  ¡El mejor modelo por supuesto es nuestro Señor y Salvador Jesucristo!  Después de 40 días y noches de ayuno en el desierto, el diablo viene y lo tienta de tres maneras: a que convierta las piedras en pan, a que se postre ante el diablo en homenaje y a que se arroje desde el pináculo del templo.  ¡Jesús no accede!

¿Qué es la tentación?  ¿De dónde provienen las tentaciones? ¿Cómo podemos vencer la tentación?


DEFINICIÓN.   "¡La tentación es una incitación del diablo para hacer el mal!"  El diablo nos invita, nos atrae, intenta seducirnos a caer en la tentación.  El diablo no puede forzar nuestra voluntad, pero nos puede presentar imágenes indecentes en nuestra imaginación, ¡pero depende de nosotros rechazarlas!   Una vez un sacerdote-confesor le hace esta pregunta al penitente: "¿Entretiene pensamientos malos?" Después de prolongada reflexión el penitente respondió irónicamente: "¡Yo no entretengo malos pensamientos, pero ellos me entretienen a mí!"   ¡En este caso los malos pensamientos lo llevaron a pecar porque el joven deliberadamente quiso y entretuvo malos pensamientos!

ORIGEN.   La tentación nunca viene de Dios, pero Dios la puede permitir. ¿Por qué? ¡Dios puede permitir el mal para sacar un bien mayor!   ¡Dios envía pruebas pero Dios nunca manda tentaciones!   Entonces, ¿dónde tienen su origen?   ¡EL DIABLO!  Estos son unos nombres comunes para el diablo tomados de la Biblia y de los Santos.

¡Nombres que la Biblia da para el diablo!   "El príncipe de este mundo", Satanás, Lucifer, Belcebú, diablo, demonio, la serpiente antigua (Gen 3), asesino y mentiroso desde el principio (Jn. 8), el dragón (Rev. 12).

Los Santos describen al diablo con diferentes nombres.  San Ignacio le llama el enemigo de nuestra naturaleza humana.   San Agustín nos advierte que el diablo es como un perro rabioso y furioso amarrado a una cadena.  Si guardamos la distancia y lo mantenemos a raya entonces estamos seguros, pero nunca debemos provocar a esta bestia furiosa.   Santo Tomás de Aquino define el diablo en términos de su función: "¡Él es el tentador!"    San Pedro en una de sus cartas dice que el diablo es como ¡un león rugiente listo para devorarnos!   San Martín de Tours pinta al diablo como ¡una bestia sedienta de sangre!
 

 San Ignacio de Loyola insiste que aquellos que hacen los Ejercicios Espirituales por un mes realicen una meditación llamada "Las Dos Banderas".   La primera bandera es la bandera de Cristo y la segunda bandera es la de Satanás.   En este ejercicio espiritual el ejercitante ruega por el fruto o la gracia de conocer intelectualmente las formas en que el demonio le tienta individualmente.  Este ejercicio se hace cuatro veces.  Es decir, todos tenemos un punto débil, nuestra "Kryptonita", un "talón de Aquiles," ¡y es ahí donde el diablo pretende disparar para matar!   Como soldados de Cristo debemos estar conscientes de la táctica y las acechanzas del demonio,  en las palabras de San Ignacio, "el enemigo de nuestra naturaleza humana".   Por lo tanto, como soldados de Cristo debemos tener una estrategia de juego contra los engaños y acechanzas del demonio en esta batalla feroz por la salvación de nuestra alma inmortal y las almas de tantos otros que están caminando cerca del barranco del infierno|                 

1. ¡EL SUPREMO PODER DE DIOS!  En verdad el diablo en su propósito es astuto, hábil, insidioso y malintencionado.  Sin embargo, nunca debemos olvidar que Dios es Todopoderoso.  ¡El diablo es una simple criatura y su poder se limita a la voluntad permisiva de Dios!  ¡Dios no es subordinante al Diablo!

             
2. ¡TIEMPO DE COMBATE!  ¡Mientras estemos en la tierra, estamos perpetuamente en un estado de combate!   El diablo, la carne y el mundo nos pueden llevar al pecado en todo momento y toda circunstancia.  Soldados soñolientos, indolentes, ingenuos, son presa fácil para los ataques del diablo.



 3. ¡VIGILANCIA!  Esto significa que nuestro estado permanente de conciencia debe ser de vigilancia y precaución.  Jesús nos exhorta: "¡Permanezcan despiertos y oren, porque no saben la hora!  El espíritu está dispuesto pero la carne es débil".  Los Apóstoles le fallaron a nuestro Señor Jesucristo debido a la falta de vigilancia.  El sueño, la tristeza y la desolación se apoderó de ellos --- ¡al igual que la falta de vigilancia!  ¡La tentación les venció!


                  
4. ¡LA ORACIÓN!  ¡Una oración constante, ferviente y llena de fe!  Aunque Jesús les dijo a los Apóstoles que oraran, ellos prefirieron la comodidad y el sueño. ¡Cuántas veces hemos caído en el "complejo de la comodidad del jardín" al igual que los Apóstoles, y nos hemos quedado dormidos durante nuestro tiempo de oración!  Somos presa fácil para el diablo si ha sido así!


                    
5. ¡PENITENCIA!   Jesús claramente dijo que algunos demonios solo pueden ser expulsados a través de la oración y el ayuno (o penitencia).  Los Hechos de los Apóstoles narran que Jesús primero actuó (hizo algo) y luego predicó.   Jesús predicó sobre el ayuno, pero primero dio elocuente testimonio ayunando por cuarenta días y cuarenta noches.  ¡Luego derrotó al diablo y todas sus tentaciones!   ¡El diable ácilmente puede tumbar y derrotar a un seguidor de Cristo que es perezoso, sensual, somnoliento y distraído!

6. ¡AUTOCONOCIMIENTO!    San Ignacio de Loyola dio a la Iglesia las Reglas de Discernimiento en donde enseña como aceptar las inspiraciones del espíritu bueno y rechazar las malas inspiraciones — tentaciones — del diablo.  En la regla número 14 de la primera semana de discernimiento, Ignacio presenta al diablo dando esta imagen — ¡un soldado que circunda un castillo buscando una pequeña apertura, una grieta, para poder entrar, saquear y fugarse con las posesiones!  El castillo es representativo de nuestra alma, el diablo nos estudia para descubrir nuestra "Kryptonita" (nuestra debilidad o punto débil) para después de la emboscada matar!   En otras palabras, debemos implorar a Dios que nos conceda la gracia de conocernos a nosotros mismos para realmente saber como y donde somos más vulnerables y de esta forma poner las barreras y protección contra las flechas de fuego del enemigo.

7. ¡CONOCE TU ESTADO FÍSICO!   Cuando estamos cansados, frustrados, desganados, agotados, ¡es cuando le abrimos la puerta de par en par a los ataques del enemigo!  Trata de dormir bien de noche y así, ¡estarás listo al siguiente día para otro día de combate espiritual!
                   

8. ¡DESOLACIÓN!  Esta realidad es igual para todos, es universal: ¡cuando estás en un estado de desolación es justo el momento cuando eres el blanco del Diablo!   ¿Qué es un estado de desolación?  Según san Ignacio la desolación se puede describir como oscuridad del alma, la confusión de espíritu y una inclinación a lo que es terrenal y bajo, una inquietud creciente debido a muchas distracciones y tentaciones que conducen a la falta de fe, esperanza y amor.  El alma está en un completo estado de pereza.  Tibio, triste y separado, por así decirlo, de su Creador y Señor... (Regla número 4 de las Reglas de Discernimiento, Ejercicios Espirituales de San Ignacio).  Por lo tanto, se debe estar doblemente alerta cuando en un estado de desolación.  Ignacio dice que debemos orar, meditar, examinar nuestra conciencia más a fondo y hacer alguna forma de penitencia adecuada con el fin de vencer al enemigo.   (Número 6).

                   
 9. AGERE CONTRA /  Luchar para hacer lo contrario a la tentación.  ¡Ignacio nos da más consejos para seguir cuando nos encontramos en medio de la tempestad de tentaciones!  Haga lo contrario de lo que el diablo le está diciendo en la tentación.  Si la tentación es de comer en exceso, practique la mortificación.  Si la tentación es de pereza, levántese cinco minutos antes.  Si la tentación es de ser hiriente con la lengua, entonces sea amable en su discurso.  Si la tentación es de acortar su tiempo de oración, rece dos minutos más.  ¡De hecho esta es la mejor forma de combate espiritual!
 

 10 ¡NUESTRA SEÑORA AUXILIADORA DE LOS CRISTIANOS / NUESTRA SEÑORA DE LA VICTORIA!   El diablo tiene un miedo mortal de dos nombres de dos personas: ¡el Santo Nombre de Jesús y María!!!  Después de la caída de Adán y Eva, el Señor prometió la victoria a través de la semilla de la mujer y dijo que el talón de la mujer aplastaría la cabeza fea de la serpiente (el Diablo).  Todo el infierno tiembla de miedo al simple pronunciar el Santo Nombre de María!  Por lo tanto, nunca olvide invocar el Santo y poderoso nombre de María en el fragor de la batalla contra las tentaciones.  
"Acordaos, Oh piadosa Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Ti, implorado tu asistencia y reclamado tu socorro, haya sido abandonado de Ti...."  (Acordaos Oración de San Bernardo - Memorare)