UN ESPOSO SANTO -- Un Regalo de Dios.





''Sed santos como es santo vuestro Padre Celestial.''  Estas palabras de Jesús, tomadas del Sermón de la Montaña, ¡son un mandato universal!  Esto debe llevarse a cabo segun la vocación especifica de cada uno.

¿Cuáles son algunas formas específicas en que el hombre que haya elegido el estado matrimonial, puede vivir este llamado y mando universal, de ser santo como es santo nuestro Padre Celestial?

Este breve ensayo, se centrará en la relación del esposo con Dios y con su esposa.  Para el hombre casado, la jerarquía de importancia debe ser la siguiente: Dios, esposa, hijos y entonces los padres y familiares.  Cuando esta orden está al revés, ¡los problemas y la confusión inundan a la familia!  He aquí cinco elementos para construir una familia sólida y santa.

1. Rezar por su esposa -- Un esposo santo y noble, debe ser un hombre de oración. Debe rezar con fervor y con frecuencia por toda su familia; pero, primero en la lista de oración debe estar su esposa.  Debe diariamente rezar por su conversión, su santificación y su salvación eterna.



2. Rezar con su esposa --
No sólo debe rezar por su esposa, sino debe tener el hábito de rezar con su esposa.  Con frecuencia, el ''típico hombre macho" le pede a su esposa que rece por él y quizás le dice que el rezará a solas o en privado, y pone excusas para no rezar con ella.  ¡Esto está mal!  ¡San José se destaca como ejemplo brillante a seguir!  Sin duda, este gran Santo elevaba oraciones fervientes y frecuentes cuando estaba a solas, pero también rezaba con su esposa---la Santísima Virgen María.



3. El momento perfecto para rezar -- Entre todas las actividades, la oración se puede considerar la más fácil, y al mismo tiempo la más difícil. ¿Por qué?  Porque, podemos rezar en cualquier momento, en cualquier lugar y con las palabras que deseemos ---¡parece fácil!   Pero hay cuatro cosas que hacen difícil la oración, y las cuatro empiezan con la letra ''D'': el diablo, las distracciones y los deberes diarios.   Todo esto tiende a sofocar la oración.  Por lo tanto, los esposos deben dar prioridad a ''momentos óptimos" para rezar juntos: La oración de la mañana, bendecir los alimentos, el santo Rosario y si es posible asistir a Misa y comulgar juntos.  Cuando el esposo toma la iniciativa para orar juntos, esto sirve como una especie de "adhesivo indestructible" que los hace un conjunto armonioso y unificado.  Con que verdad resuenan las palabras del sacerdote del Rosario, el P. Patrick Peyton: "La familia que reza unida, permanece unida".

4. Ofrezca Misas por su esposa -- Toda esposa que toma en serio su vida espiritual se alegraría inmensamente, si el día de su cumpleaños, al igual que el día de su aniversario de boda, su marido ofrece la Misa por las intenciones de ambos.  De hecho toda oración es buena y agradable a Dios si se ofrece con pureza de intención y con un  noble propósito.  Pero la oración más grande por amplio margen es el Santo Sacrificio de la Misa.  Una Misa vale más que todas las oraciones privadas.  ¿Por qué?  La Misa es OPUS DEI -- la obra de Dios.  Maridos, la próxima vez que cumpla años su mujer, o en su aniversario de bodas, por qué no con tiempo pedir una Misa por el tesoro de su vida, ¡su querida esposa!

          
5. ¡Consagrar a la familia al Inmaculado Corazón de María y al Sagrado Corazón de Jesús! -- Todo padre de familia es llamado a ser el "jefe" de familia, así como el ''sacerdote'' de la familia.  ¡Qué gesto tan sobrenatural y sublime de ese marido, que toma la iniciativa de consagrar a su esposa, hijos y toda su familia al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María!  Esto tomaría un poco de trabajo: tendría que comprar el material (libros o folletos), obtener las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María, fijar la hora e invitar al sacerdote para entronizar las imágenes.  ¿Cuántas esposas no estarían desbordantes de alegría, al ver que sus esposos toman la iniciativa de consagrar su vida y su familia a los ¡Corazones de Jesús y María!



El esposo es llamado a ser la cabeza y jefe de familia; o si le parece esta analogía, es llamado a ser el ''sacerdote'' de la familia.  Esto significa que es llamado a una profunda vida de oración que se manifiesta en su oración privada, en la oración familiar, y aun más, cuando busca tiempo y lugar para rezar con el tesoro de su vida, ¡su esposa!  Que tan cierto es: ''La familia que reza unida permanece unida.''