LA CUADRILLA DE DESTRUCCIÓN DEL DIABLO


Para todo seguidor de Cristo su eterno estado es uno de combate.  Esta batalla y combate espiritual es un enfrentamiento armado de todos los días.  La Sagrada Escritura nos dice: ''Si te has decidido servir al Señor, prepárate para la prueba.''

Los enemigos principales son tres:  el diablo, el mundo y la carne.  El diablo nos tienta; la carne se revela contra el espíritu; y el mundo nos seduce a pensar que la felicidad se encuentra en este mundo.

Deseamos por medio de este ensayo presentar las formas en que el diablo tienta.  Santo Tomás le llama al diablo el tentador; san Agustín le llama un animal furioso encadenado; san Pedro dice que el diablo es como un leon rugiente que busca a quién devorar; y san Ignacio de Loyola le llama el enemigo de la naturaleza humana.  

1.  CAMUFLAJE.  El Papa Pablo VI dijo que el diablo utiliza dos tácticas principales, y las dos son opuestas.  La primera es lograr que se le de una importancia exagerada, tanto a su presencia como a su poder - como si fuese más poderoso que Dios.  ¡Eso está mal!  El diablo posee meramente la condición de creatura y su poder se limita a la voluntad de Dios Omnipotente. Y en el otro extremo, el diablo quiere convencer a la humanidad que él no existe.  Esta es la situación que se vive en la sociedad moderna y racionalista.  En el mundo intelectual, la corriente es pensar que el diablo es producto de la imaginación, un personaje en una tira cómica vestido de rojo, con cuernos en la cabeza, un pico en la mano.   Vemos, que un ejército alcanza mayor victoria cuando encuentra a su adversario desprevenido o cuando el adversario desconoce su presencia y su ataque feroz.  Si el diablo igual logra ocultar su presencia o logra convencernos que no existe, ¡entonces puede atacar a su capricho y vencernos!



2.  LA DESOLACIÓN, ARMA MORTÍFERA DEL DIABLO.  San Ignacio de Loyola, fundador de los Jesuitas, legó a la Iglesia los Ejercicios Espirituales y las Reglas de Discernimiento.  Estas reglas enseñan lo que es la desolación y la consolación, lo que se debe hacer y no hacer cuando en desolación y de la estrategia para seguir cuando en consolación.   Este es el principio espiritual universal: cuando nos encontramos en desolación, el diablo ataca y lanza su artillería de tentaciones.  Por lo tanto, debemos saber y reconocer cuando estamos en desolación para así poder actuar contra ella.  Una persona en estado de desolación se siente espiritualmente débil, triste, deprimido, desánimo, desesperanza, tibieza, frialdad y deseo de dejar la lucha.  Cuando en desolación estos son los pensamientos: ''Nadie me quiere, no valgo nada, no me espera nada bueno el día de mañana.''  Todo esto representa un estado de desolación e indudablemente es cuando el diablo tira a matar.  Jesús nos advierte que estemos alerta, listos para la batalla: ''Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora... vendrá como ladrón de la noche.  El espíritu está dispuesto pero la carne es débil.''

3.  NUESTRO PUNTO DEBÍL.  NUESTRA KRIPTONITA.  Todos conocemos el personaje de Superman.  Superman con sus fuerzas y resistencia sobrehumana poseía sólo un punto débil, KRIPTONITA.  Este elemento ficticio debilitaba a Superman y lo hacia como cualquier otro hombre.  Por lo tanto, para mantener su resistencia sobrehumana tenía que evitar contacto con kriptonita.  El diablo conoce bien lo que es nuestro punto débil, nuestra kriptonita.  ¿Conoces tu punto débil?  Resulta de gran utilidad analizar los pecados capitales -- las siete tendencias básicas de la naturaleza humana. Analicemos, reconozca y acepte lo que es su punto débil.  Podría ser:  gula, lujuria, avaricia, pereza, ira, envidia o soberbia.  Porque el diablo conoce su punto débil.  Usted debe conocerlo mejor y armarse para defenderse contra este pecado y practique la virtud opuesta.  San Ignacio le llama ''agere contra'' -- actuar fuertemente contra la tentación, hacer lo opuesto.  En verdad la vida es una batalla, pero Dios es más fuerte que nuestra debilidad!  ''Nuestro auxilio está en el nombre del Señor que creo el cielo y la tierra.!''



4.  EL DIABLO DE LA INDECISIÓN Y POSTERGACIÓN.  En Cartas del diablo a su sobrino, C.S. Lewis nos presenta la artimaña que el diablo utiliza para ganar más almas para su reino.  C.S. Lewis presenta a Satanás en una reunión con los diablos mayores opinando y planteando diversas maniobras.  A uno de los diablos se le ocurre una idea y se la presenta a Satanás y los demás demonios.  Hagamos que la gente demore, que dilaten, que dejen para mañana todo propósito espiritual.  En otras palabras, que se vayan a confesar mañana, que dejen el Rosario para mañana, que lean la Biblia mañana, que dejen su conversión para mañana, que vayan a Misa mañana - que lo dejen todo para mañana con el pretexto de que no hay prisa, la vida es larga y la vida está para disfrutarla.  Pero vemos que Jesús nos advierte de lo contrario.  Nuestra muerte vendrá como ladrón de la noche, como en el tiempo del dilubio en los tiempos de Noé!  Nuestra Madre Santísima debe ser nuestro modelo.  Ella al recibir el anuncio del ángel salió de prisa, no demoró y no dilató, más bien por amor salió de prisa para ayudar a su prima Isabel.  ¡Cuidado con el diablo de la indecisión y postergación!

5.  EL DIABLO DEL PASADO.  Otra artimaña del diablo es de tomar de nuestro pasado malas memorias y traerlas al presente.  Con frecuencia estos pensamientos pecados del ayer, pecados contra la virtud de la pureza.  También podrían ser recuerdos de algún daño que nos han hecho.  El diablo arrastra esos pensamientos del pasado al presente, los deja ahí colgando en nuestra conciencia, y como trapos sucios los deja ahí para torturarnos.  Si desde su inicio no resistimos, estos pensamientos causan ira, coraje, resentimiento o aún odio contra estas personas que posiblemente no hemos visto en décadas.  En inglés hay un dicho que dice ''perdona y olvida''.  Aunque no sea así de fácil, debemos esforzarnos por perdonar y vivir el ''Evangelio de Misericordia.''  Shakespeare lo expresó así: ''Fallar es humano, perdonar divino.''  En la más grande oración que Jesús nos dio rezamos:  ''Perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a quién nos ofende.''  Por lo tanto, no permitamos que el diablo nos venza.  Venzamos el mal haciendo el bien, la ira con la mansedumbre y el odio con amor.  Hermanos, la vida es una constante batalla.  Luchemos esta batalla a lado de Jesús nuestro Rey y María nuestra reina porque así la victoria será nuestra!