¡HAGAMOS LO ORDINARIO DE FORMA EXTRAORDINARIA!


En una ocasión le preguntaron al santo e ilustre escritor, el beato cardenal Juan Enrique Newman (1801-1890), ¿cómo se llega a ser santo?  Él dio una receta práctica. 



1.   EL DESCANSO.  ''¡Vayan a la cama a tiempo!'' -  Quizás le sorprenda esta respuesta, pero viéndolo bien, no es mala idea.  ¿Por qué?  Porque si el cuerpo no recibe el descanso necesario, todo se le dificultará.  Tendrá poca paciencia, será cortante, caminará arrastrando los pies, y se desquitará con aquellos con quien vive.  Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, y debemos atenderlo debidamente, con el necesario descanso.   

2.  OFRECIMIENTO DE LA MAÑANA.  San Juan Newman dijo, que al despertar, ofrezcamos nuestros primeros pensamientos a Dios.  Debemos consagrar el día al servicio de Dios.  Esto es el  ofrecimiento de la mañana.  En esta oración, ofrecemos todo a Jesús por medio del Corazón Inmaculado de María.  Ofrecemos nuestras palabras, obras e intenciones para la mayor gloria de Dios y por la salvación de las almas.

3.  NUESTROS ALIMENTOS.  Dijo el cardenal Newman: ''Cuando comamos, comamos para la mayor gloria de Dios''.  San Pablo lo expresó así: ''Por tanto, ya comas, ya bebas o hagas cualquier otra cosa, hazlo todo para gloria de Dios.''  Al tomar nuestros alimentos, no nos dejemos llevar por pasión o la gula, dejemos que la fe y la razón sean nuestros guías.



4.  LOS PENSAMIENTOS.  Qué dijo el cardenal Newman respecto a los pensamientos.  Quizás los pensamientos que corren por nuestra mente son inmorales e impuros - ¡rechacémoslos inmediatamente!  Muchos se preguntan, ¿es pecado tener malos pensamientos?  Vemos esta anécdota.  En una ocasión, un sacerdote preguntó a un hombre:  ¿Entretiene usted malos pensamientos?  A lo cual el hombre rápidamente respondió: ''No, ellos me entretienen a mí.''  En cuanto estemos conscientes de que malos pensamientos pasan por nuestra mente, rechacémoslos y alejémoslos de ellos con una jaculatoria fervorosa y un fuerte acto de la voluntad.

5.  VISITAS EUCARÍSTICAS.  El beato Juan Enrique Newman dijo: ''Hagan una visita Eucarística con gran fervor.''  No olvide, el cardenal Newman vivió en Inglaterra en el siglo 19 con el protestantismo, y en estos tiempos no habían numerosas iglesias Católicas y Misas diarias.  Una visita a Jesús presente en el Sagrario servía para mantener vivo el fuego del amor a Jesús.


6.  EL ROSARIO.  ¡Rece el Rosario!  El cardenal Newman animaba a todos a que rezaran esta maravillosa oración todos los días.  Tanto los santos, como los papas y Nuestra Señora misma, nos han exhortado a que recemos el Santo Rosario diario.  En 1917, Nuestra Señora de Fátima, se apareció seis veces a los tres pastorcillos, Lucia, Francisco y Jacinta.  En cada aparición, Nuestra Madre Santísima les exhortó a que rezasen el Rosario todos los días.  San Juan Pablo II en su Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae (El Rosario de la Virgen María) igual nos anima a que recemos el Rosario por dos intenciones: por la paz del mundo y por la salvación de la familia.  En este mismo documento, el Papa cita al P. Patrick Peyton, conocido como ''el sacerdote del Rosario'', diciendo: ''La familia que reza unida, permanece unida.''

7.  COSAS ORDINARIAS HECHAS CON EXTRAORDINARIO AMOR.   Y como broche de oro, el beato cardenal Juan Enrique Newman dijo: ''Hagamos las cosas ordinarias con extraordinario amor.''  Si lo hacemos con fidelidad, tenemos la perfecta receta para lograr la santidad.  Esta fue la esencia de la espiritualidad de santa Teresita de Lisieux.  Dios no se fija en la grandeza o la grandeza de la obra sino en la pureza de intención con la cual obramos.  Santa Teresita igual afirmó este mismo concepto diciendo: ''Recoge un alfiler por amor a Dios, y salvarás una alma.''  No olvidemos, Jesús alabó a la viuda pobre que deposito dos monedas y (algo que en aquel entonces era de poco valor) que a los hombres que depositaban grandes sumas de dinero porque solo buscaban su propia gloria.

¡LA SANTIDAD VIVIDA EN LAS COSAS SENCILLAS Y OCULTAS!  Pongamos en práctica estas exhortaciones del beato cardenal Juan Enrique Newman.  Que nos sirvan como punto de motivación y nos impulse a vivir plenamente el motivo de nuestra existencia - ¡para vivir una vida santa y llegar a la patria celestial!