DOMINA TU LENGUA, ¡CONTRÓLALA!



"Hay que ser prontos para oír y lentos para hablar", lea este excelente tratado sobre los pecados de la lengua (Santiago 3).   Tomás Kempis, en su obra clásica Imitación de Cristo, afirma que son pocos los se han arrepentido de haberse callado; cuando la realidad es que muchos se arrepiented de haber abierto la boca y haber dicho algo.  Es más, Jesús nos dice, de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día de Juicio (Mt 12, 36)  E igual dice, “De la abundancia del corazón habla la boca.”  Y por último, veamos lo que dice san Buenaventura: “Debemos abrir la boca en tres ocasiones: para alabar a Dios, para acusarnos a nosotros mismos, y para edificar a nuestro prójimo.”  Aspiremos y hagamos este nuestro criterio al hablar!

Dios en su infinita bondad ha dotado a cada ser humano con un intelecto y voluntada y el don de hablar y comunicarse para “comunicar la verdad con amor.”
El fin principal de este don de Dios.  Al hablar debemos comunicar la verdad, pero el condimento más exquisite es el amor.

Cuáles son los diez defectos graves que resultan de hablar indebidamente?  Siempre es mejor prevenir que lamenter, es mejor la medicina preventiva que curative.  Por qué?  Porque una vez dichas las palabras, no regresan, es igual que fusil que se dispara contra un cristal, inicia su vuelo y no voltea a la boca del canon y el vidrio estalla al pegarle. 

1.  LA MENTIRA.  No mienta! Evítelo a toda costa.  La mentira retuerce el lenguaje, y pervierte la finalidad del habla humana.  Si todos mienten, la solidaridad humana no sería posible, porque nadie confiaria de nadie, todos sospecharían de todos y de sus palabras.  Jesús dijo que el diablo es el padre de la mentira.  Por tal, en forma muy real, si mentimos somos hijos e hijas del diablo!  ¡Palabas fuertes pero ciertas!

2.  UNA MENTIRA PIADOSA.  Muchos mienten y se justifican diciendo que es una mentira piadosa, una mentira inofensiva y mienten para no lastimar a alguien.  Hay una tira cómica de Charlie Brown en donde el personaje de Carlitos está hablando con Lucy sobre la mentira - en ingles le llaman una mentira “blanca”.  Carlitos le responde “Lucy, sólo es una mentira blanca!”  Y Lucy rápidamente le responde: “Carlitos, yo no sabía que las mentiras viene a color!   No caigamos presa de nuestro propio engaño.  Comuniquemos siempre la verdad, en las cosas grandes y las cosas pequeñas, porque Jesús nos dice, que el que es fiel en lo poco, será fiel en lo mucho.


3.  GRITOS.  Personas frustradas que tienen poco autodominio recurren de manera habitual a los los gritos para hacer que otros reaccionen; este es el caso de muchas madres con sus hijos, pero con esto no lograrán que sus hijos sean obedientes; sucederá todo lo contrario, los niños prestarán poca atención a una madre explosive y fuera de control.  Si es necesario corregir, hablar con calma y buenos modos sera mucho más eficaz. 

4.  LA CALUMNIA.  Todo ser humano tiene el derecho al respeto de su honra y al reconocimiento de su dignidad y su buen nombre.  Las habladurias matan al prójimo, el que habla mal de su hermano es un homicida porque mata su buen nombre y esto va contra el 5º Mandamiento que dice: “No matarás”.

5.  LAS HABLADURÍAS.  “Hablar mal del prójimo” es tan prevalente hoy en día, es el mal moderno.   Quien vive juzgando al prójimo y habla mal de él o lo critica, se fija solo en lo malo, pero es un cobarde porque no se atreve a decírselo a él sino habla a espaldas de él y se lo dice a todo mundo.  Las habladurías tienen un efecto devastor; hieren a Dios porque Dios todo lo ve y todo lo sabe; se gacen daño a si mismos porque es pecado hablar mal del prójimo; hacen daño a quienes les escuchan; y claro, hacen mucho daño a aquel de quien hablan, lo destruyen al matar su buen nombre.  El santo Padre Francisco dice: “No hay habladurías inocentes.”  “Las habladurías hieren, son bofetadas a la buena fama de una persona, son bofetadas al corazón de una persona.” (Homilia) Si usted es una persona chismosa, o le gusta el chisme, pare ya!  Recuerde las palabras de Jesús: “Y yo os digo que de toda palabra vana que hablen los hombres darán cuenta de ella en el día del juicio.” (Mt 12: 36)

6. CINISMO EN EL HABLAR.  El cinismo  y el sarcasmo en el hablar va contra la caridad; es como ponerle sal a un herida abierta, la herida duele y arde.   El cínico menosprecia, denigra y desacredita, mortifica y desautoriza, deshonra a su prójimo y causa que otros se burlen de él, dañando su dignidad.  Antes de hacer un comentario sarcástico, aplique la Regla de Oro:  ¿Le gustaría ser la burla de todos?  “Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a ti.” “Habla de otros lo que deseas que hablen de tí.”

7. DIVULGAR LAS CONFIDENCIAS.  Si debe de guardar silencio sobre algo que ha escuchado, no lo repita, guarde silencio, cierre la boca!  Todo sacerdote que oye confesiones está obligado a guardar un silencio absoluto bajo el “sigilo sacramental.  En el ámbito profesional, el deber de la ética profesional frente a clientes, como el caso de un abogado, el debe obrar con honradez y y fidelidad y debe guardar las confidencias.  Cuan cierto es el proverbio americano:  “El silencio es oro”.  Por lo tanto, con respecto a nuestras palabras, a veces nos vemos obligados a permanecer callados, la elocuencia del silencio!

8.  BLASFEMIAS.  La blasfemia es una injuria gravísima.  ¿Qué es blasfemía?  [2146] El segundo mandamiento prohíbe abusar del nombre de Dios, es decir, todo uso inconveniente del nombre de Dios y de Jesucristo, de la Virgen María y de todos los santos. [2148]  La blasfemia se opone directamente al segundo mandamiento y consiste en proferir contra Dios – interior or exteriormente – palabras de odio, de reproche, de desafío; en injuriar a Dios, faltarle al respeto en las expresiones, en abusar del nombre de Dios”, así nos enseña el Catecismo de la Iglesia Católica.  Un ejemplo sería es la profanación de la imagen de la Virgen Maria en Navidad, en donde con permiso de las autoridades civiles, un grupo de satanistas llevaron una imagen de Nuestra Señora frente a una iglesia de la ciudad de Oklahoma y la ensuciaron con sangre artificial en un ritual profanatorio.  ¡Que Dios tenga piedad de nosotros!

9.  PALABRAS ABUSIVAS Y VULGARES.  Aunque la vulgaridad, las groserías y las malas palabras son de la misma gravedad que la blasfemia, sigue siendo un mal muy común en nuestra sociedad.  Muchas veces se emplean palabras abusivas para degradar a nuestros hermanos.  Dios creo al ser humano con el fin sublime de colaborar en la creación de un ser humano, por lo tanto, está mal hablar con palabrotas.  Pongamos alto a esto!  No olvidemos que somos templos del Espíritu Santo y si somos católicos, nuestra lengua se convierte en el trono de Dios cuando lo recibimos en la santísima Comunión.  Vivamos nuestra dignidad, ¡somos templos de Dios vivo!  Recordemos también nuestro destino, somos llamados a ser ciudadanos de la patria celestial, el cielo!

10.  VANAGLORIA.  Otra forma de comunicación que debemos evitar es la vanagloria. ¿Qué es vanagloriarse?  Es la falsa gloria, la vanidad, la necedad de hablar de nosotros mismos, de hacer brillar nuestras obras delante de los hombres.  Es cuando atribuimos lo bueno que hacemos a nosotros mismos y no damos el honor y la gloria a ÉL de quien todo lo bueno precede.  Hablando san Bernardo de la vanagloria, dice:  “Es un mal sutil, un veneno secreto, una peste oculta, e artesano del fraude, la madre de la hipocresía, padre de la envidia, el manantial de los vicios, el gusano roedor de la santidad, y la ceguedad de los corazones…”  Sigamos el sublime ejemplo de la santísima Virgen Maria quien en su magnificat dijo: “

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos…


“No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria...” (Salmo 115:1)